miércoles, 27 de abril de 2016

NAVEGACION FIORDO COMAU, EL COMIENZO DEL FIN

El fiordo Comau, que se despliega desde Hornopiren hacia el sur, con una extensión de 25 millas náuticas, termina en un fondo de saco que se llama Leptepu, lugar donde los transbordadores hacen la conectividad entre los extremos de la carretera austral en este sector.

Vimos en los días que permanecimos fondeados en porcelana el ir y venir de al menos 2 grandes barcos haciendo este recorrido con autos camiones y buses, e incluso el primer día nos toco navegar a la par de uno de ellos a una velocidad de 9 nudos.



Desde Castro, hasta Porcelana, ida y vuelta, navegamos en total 216 millas náuticas, unos  400 KM, en un viaje que ya conocía, pero que siempre implica nuevos desafíos.
Ahora en la Dalmacia III, todo es más cómodo y seguro, pero también los desafíos son mayores.
Efectivamente, ahora si necesito de mi tripulación y no logro ser tan autosuficiente como ocurría con mi anterior Lancha, la Isabel, parece que en este caso el tamaño si importa.

Para mi Comau, y las termas que contiene, Porcelana; Cahuelmo, Llancahue, son de los lugares más maravillosos de este sur Chileno. La imponente cordillera, con algunas cumbres aún nevadas, la pequeña bahía de porcelana, el pan amasado de Sandra, que administra la entrada a las termas de Porcelana junto con Marlys, los bosques exuberantes, la fauna marina y aves , los atardeceres, la luz y sus intensos colores son para mí un lugar de ensueño.









Después del medio día empieza un intenso viento que corre de Norte a Sur, y que levanta oleaje y disminuye al atardecer.
Aprovechamos de cumplir uno de mis objetivos trazados en años anteriores,  remontar el río Vodudahue y hacer una prospección de pesca para volver con mis amigos mosqueros en un futuro.


Entramos con marea creciente, pero la barra, nos generó bastante dificultad por lo bajo de sus aguas, situación que fue mejorando con el aumento de la marea, más arriba, las rocas en el río y los rápidos hicieron a veces riesgoso el ascenso, el viento calmó y disfrutamos del sol y de la vista, además logre pescar un gran salmón de más de 10 Kg, el que se dio a la fuga en el último minuto después de más de media hora de batalla, bien por él, igual iba a ser liberado al final, yo solo quería una fotografía.












En la orilla sur del río, detrás de las primeras líneas de árboles se sentía la maquinaria pesada que hace el camino que unirá la carretera austral a Hornopirén en este tramo.
De repente se veía el brazo de una retroexcavadora, que remecía las copas de los arboles como en la película de King Kong, simulando un monstruo anti diluviano,  probablemente será el comienzo del fin de este entorno salvaje y natural. De aquí a unos años las termas no serán las mismas, habrán cafeterías, comida rápida, lo he visto ocurrir en Chiloé, con lugares que inicialmente eran de difícil acceso, tesoros a los que llegabas después de largas caminatas,  y que hoy están depredados, llenos de gente y sus basuras.
Parece que es el precio del "progreso",ademas la gente que vive en Chaitén o mas al sur, tienen derecho a conectarse al resto del país.


Aquí en una playita de arena del río Vodudahue.

Al regreso, nos enfrentamos a una difícil navegación en el zodiak, dado lo intenso del oleaje y viento, viento que sin embargo era aprovechado increíblemente por un tipo haciendo kite surf.



Llegamos empapados y helados hasta los huesos, pero nos esperaba una ducha caliente y una cena.
Tuvimos unos días maravillosos en Porcelana, luego nos trasladamos a Cahuelmo,  donde volvimos a sus pozones 












en la piedra caliza.
El viento y la lluvia nos hicieron salir tarde hacia Quintupeo, 1 - 2 horas mas al norte, llegamos al anocher, la elección del lugar de fondeo se hizo difícil por la oscuridad total, pero la cooperación de mis hijos y esposa, hicieron posible la compleja maniobra de fondeo y amarre de espía a tierra, en una noche absolutamente oscura.
Efectivamente Quintupeo es un lugar mejor que Cahuelmo, al tener la boca del fiordo tan estrecha.

El feroz viento pasaba sobre nosotros, no nos afectaba y no generaba olas, pero lo escuchábamos rugir por sobre los cerros.
A la mañana siguiente a las Butachauques, conocimos  Puerto Voigue, visitamos el pueblito, su cementerio, que tranquilidad, y soledad también en este Chile insular, a la mañana siguiente  recalada en Castro sin novedad.


































1 comentario:

olo dijo...

Preciosas fotos y bellisimo viaje. Uno recuerda las descripciones hechas por otros navegantes en aguas mucho más meridionales. Montañas, mar y viento, los tres protagonistas.