jueves, 17 de diciembre de 2015

Fiesta de Botadura de Lancha en Chiloé



Desde la costanera del terreno, al lado del mar, se empiezan a juntar los invitados para ver esta aparición que surgía de la bruma y que lentamente iba delineando su silueta cada vez más, era la Dalmacia III, que llegaba a su puerto base después de más de 2 años de construcción, justo en el momento en que se empezaba a servir el curanto.



La botadura fue en pleno invierno, el sábado 18 de Julio de 2015 a las 13:00, marea alta de 6.30 mts. en Puerto patrón
Soñaba con que todo coincidiera, la marea, el curanto, la música chilota, el clima y los invitados que habían empezado a llegar incluso 72 horas antes.
El curanto comenzó a prepararse a las 10:00 A.M. del sábado,  junto a Carlos Elgueta y su familia, el día antes habían traído las piedras, hecho el hoyo de 1 metro de diámetro y 75 cm de profundidad.
variedades de papas nativas

milcaos

el curanto tapado aún




También habían traído desde la Isla de Lemuy los palos de arrayan seco que servirían para calentar las piedras y las hojas de nalca para cubrir las capas del curanto.
Nosotros habíamos fabricado un techo, para proteger a las cocineras y a los maestros del curanto de las inclemencias del tiempo, hecho unos mesones para cocinar y fabricar los milcaos y chapaleles.
Se usarían más de 100 kilos de papas, sacos de mariscos, carne ahumada de chancho, y pollo.
El día estaba con un clima inestable, pero no hacía frío, había lloviznas intermitentes, pero en el transcurso de la mañana se fue cerrando, avizorando una lluvia persistente y suave,  pero lo que no sabíamos es que Chiloé nos regalaría además unos maravillosos arcoíris, truenos y relámpagos.
Además de los amigos de Chiloé, habíamos invitado a los primos y tíos. Por supuesto los Maestros de Ribera, encabezados por David y su hermano Jorge ( Coque)
Mi familia por el lado paterno no se reunía tan masivamente desde hacía más de 20 años, la última vez en relación al cumpleaños de mi abuela paterna.

Los Músicos de una agrupación de la Isla de Lemuy llegaron a las 13 horas, según lo convenido
Durante la mañana decoramos el lugar con implementos náuticos, una rueda de timón. Anclas, remos. Mi suegra con Sofía se encargaron de poner en las mesas algunas flores cortadas del jardín, yo me encarge del sistema de audio y los últimos detalles pendientes.
Puntualmente nuestros amigos y familiares empezaron a llegar, abrazos, recuerdos y regalitos, botellas de vino espumante, servimos un aperitivo de chicha de manzana con murta, tibia,  que es muy rica y otras delicatesen traídas de regalo por mi amigo Claus, preparadas por el mismo,  además de empanaditas, para ir abriendo el apetito.







Y así se fue juntando la familia y amigos para este evento que tenía además otros significados, probablemente la botadura de esta lancha llamada Dalmacia III, nos conectaba con nuestras raíces Croatas, con un homenaje a mi abuelo Petar al que no alcance a conocer, y con mi padre, que se ha encargado de mantener viva la historia y los recuerdos de esta otra tierra, lejos, allá en Europa.

Me escape en un momento al astillero, distante un par de kilómetros de mi casa para encontrarme con los Maestros de Ribera, que me esperaban.
Me emociono el detalle de verla toda engalanada, con sus banderas y salvavidas, estos últimos habían sido tomados en préstamo de otra lancha.
Los maestros alegres, con la talla a flor de labios, y esa picardía que siempre me hace disfrutar y reírme cuando paso al astillero, ya sea por la construcción de  mi embarcación o para ver los avances o retrocesos en otra.
Siempre es una buena excusa pasar al astillero, yo pienso durante estos años me ha ahorrado la visita al psiquiatra.
Todos estos hombres, como todos nosotros tienen sus problemas, pero se sobrellevan con esa forma que caracteriza a la gente de mar, reírse de uno mismo y de los demás.
Ahí estaban, David con su señora, y  con todos a bordo nos hicimos a la mar, lentamente, sin apuro, hacia el sur, dimos una amplia vuelta a la península que separa la pequeña bahía donde vivo del astillero, en una navegación de minutos, luego giro hacia estribor, hacia el norte y desde la distancia comienzo la aproximación hacia mi muelle.

A cargo del gobierno de mi lancha, aún sin conocer su maniobrabilidad, y con algo de nerviosismo para no hacer nada equivocado en la aproximación, nos fuimos acercando.
Desde el puente de mando, entendí que al principio los invitados no me veían, pero de a poco se dan cuenta que esta era parte de la sorpresa, la llegada de la Dalmacia justo a la hora de iniciado el curanto, y se empiezan a juntar en la explanada del terreno, una especie de costanera para ver esta aparición que surgía de la bruma y que iba delineando su silueta cada vez más,









aplausos y vítores para el capitán, luego la música, y los discursos y la obligada visita a la lancha, dieron el broche de oro para esta fiesta de botadura.









1 comentario:

altovalsolserena dijo...

Gracias por compartir esta magica historia hecha realidad, espero algun dia tener el honor de navegar en ella