lunes, 23 de noviembre de 2015

VISITA AL HUÁSCAR (BUQUE ACORAZADO, RELIQUIA HISTÓRICA DE LA GUERRA DEL PACIFICO)

El terrible atentado múltiple en París, las imágenes en internet de niños muertos y padres llorando con sus pequeños cuerpos en brazos por supuestos bombardeos franceses sobre Siria, nos abofetean la conciencia, aún aquí en Chiloé, donde a veces parece que estamos alejados de todo estas situaciones, igual nos debemos enfrentar a ellas, a pesar que ocurren al otro lado del mundo, y nos muestran el horror y el sin sentido de la guerra.
Hoy el Ministro de Defensa de Chile,  anuncia que efectivos militares apoyaran a Carabineros en el resguardo de nuestras fronteras con Perú, ante las recientes incursiones de militares peruanos en las proximidades del hito 1.
Vengo de visitar el Monitor Huáscar, el viernes 30 de octubre recién pasado, máquina de guerra que se encuentra fondeada, en la Base Naval de Talcahuano, reliquia naval de la llamada Guerra del Pacífico, o quizás más exactamente Guerra del Salitre. 


Me pregunto si las máquinas de guerra son realmente máquinas de paz, al disuadir al “enemigo” de atacar, como argumentan las fuerzas armadas, o terminan siendo usadas de todas maneras y cumplir el ineludible destino para el que fueron construidas.
El Buque, encargado por el Gobierno del Perú, y lanzado al agua en Gran Bretaña el 7 de octubre de 1865, fue bautizado Huáscar en honor de uno de los Hermanos de Atahualpa, último Inca del Imperio.
El Huáscar es un sobreviviente de una época de guerras, de actos heroicos, de abandono, de renacimiento, puede ser una máquina de guerra, pero también es una máquina del tiempo, porque ha sobrevivido por milagro hasta nuestros días, incluso al maremoto que azotó la costa en  2010, donde corto 3 de sus 4 cadenas que lo mantienen paralelo a la costa, aproandose al tren de olas y salvando indemne.
Además su estructura es fuerte, y probablemente igual habría soportado colisionar contra la costa esa noche de febrero, a menos que se hubiera hundido y arrastrado a aguas más profundas, ya vimos que paso con muchas embarcaciones en el maremoto de Japón.
Que destino y significado tiene el Huascár para estos tiempos cuando las consecuencias de la guerra donde le toco participar hace casi  136 años, aún están presentes en el día a día con nuestros vecinos.



Inicié mi viaje desde Castro,  distante 900 Km del lugar donde se encuentra fondeado. Hay más o menos 800 km hasta Chillán, y desde Chillán hasta Talcahuano, 100 Km por la autopista del Itata (ruta 152).
Salí a las 10 am. de casa en mi Harley CVO Breakout, la idea era llegar a Quillón ese mismo día, al sur de Chillán, y desde ahí, a la mañana siguiente a Talcahuano.
Recién había terminado la novela histórica de Carlos Tromben, HUASCÁR (La cacería naval que marcó la historia de Chile y Perú), tercera edición  (ediciones B Chile S.A.), julio 2015. Además de algunos artículos que ya había leído pero aproveche a repasar previo a mi partida.
http://elmonitorhuascar.blogspot.cl/   y las excelentes animaciones que se pueden ver en este sitio,
http://www.laguerradelpacifico.cl/Articulos/perdidos.htm
El interesante artículo publicado en la Revista Marina de Chile ( http://www.revistamarina.cl/ ).Los cañones perdidos del Huáscar y del acorazado Cochrane, que afortunadamente ahora, casi por milagro reposan en esta misma base naval.
El Libro de Piero Castagneto y Diego M. Lazcano, Buques de Guerra Chilenos, 1850 – 1950: Un Siglo en Imágenes, regalo de mis padres hace unos años.
Todas estos textos, y mi experiencia de vida, finalmente dan cuenta del poco amor e interés que tiene nuestro pueblo por el patrimonio, ya sea natural, arquitectónico, cultural, arqueológico, etc.
Incluso las familias pierden sus recuerdos, desconocen sus orígenes y habitualmente son unos pocos los que se dedican a reescribir su historia, a rastrear objetos y conservar la historia para el futuro.
Las personas o pueblos que desconocen y no entienden su pasado no pueden avanzar hacia el futuro.
Así es como en Chile, se pierden monumentos, casas de interés patrimonial, sitios arqueológicos y se edifican en su lugar molls, estacionamientos, etc.
Es por esto que es casi un milagro que esta reliquia permanezca, y a flote, considerando el implacable trabajo de la salinidad del mar, sobre cualquier material, incluso los llamados inoxidables.
El Huáscar ha sobrevivido a los hombres a las guerras y a la naturaleza misma.
Pero el que quiera revisar la Historia del Huáscar, los dos combates de Antofagasta, los dos combates de Iquique en que participó el de Prat y Condell, y el otro, el de Latorre, puede informarse en la abundante bibliografía existente.
También el libro de Tromben nos sitúa en el dramático combate de Angamos, nos expone además a hacer ciertas consideraciones que en el libro son más o menos explícitas, respecto de cómo llegan a altos cargos a veces personas no idóneas y que determinan el devenir de una batalla o de una guerra, me refiero al accionar de un Chilote, Don Galvarino Riveros, que aquí es un hijo ilustre, algunas de las más importantes calles de Castro y Quellón, llevan su nombre, así como el principal Liceo de la Ciudad de Castro, donde terminaron su educación mis dos hijos. Bueno, a otra parte con esos pelambres.
También en Castro, como en muchas ciudades de Chile, abundan las calles con nombres como Ignacio Serrano, Ernesto Riquelme, Sargento Aldea, Thompson, etc., en honor a estos marinos héroes, mártires de esos combates.
Por lo pronto no hare una descripción técnica del buque, además no estoy en condiciones de hacerla, solo me permitiré confrontar mis emociones ante la esperada visita.
Responderme entra otras, la pregunta de si debe ser devuelto al Perú como señal de amistad.
O por qué aún existe y no fue desguazado como otros navíos tan importantes para Chile como el Cochrane, o el Blanco Encalada.
O que hacer para el futuro con él, cuánto tiempo más resistirá en el mar, a flote.
Llegue a Talcahuano 10 minutos para las 12 del día, no lo conocía, había un desfile en la costanera, así que me desviaron al centro a un taco infernal, la moto me permitió al límite de la normativa del tránsito, adelantar varios cuadras que permanecían inmóviles, pero ante el atochamiento existente, y como no tenía mucho tiempo, puesto que debía estar en el Aeropuerto Carriel Sur a las 15 hrs, tuve que extremar mis maniobras para cumplir con el objetivo de mi viaje.
Al llegar a la base naval, alcance a divisar uno de los mástiles del Huáscar, pero el marino de Guardia me dice que se cierran las visitas a las 12, y que se reinician a las 14 horas, entonces tenía dos horas perdidas y que habían transformado mi relajada visita en una carrera contra el tiempo.
Me sugiere que almuerce en Caleta Tumbes, y vuelva, le pregunto dónde está,  y me agrega sorprendido, que como no sé, Túmbes, “la de la teleserie de TVN”, la que fue destruida por el Tsunami.
Ahí compruebo que sabía un poco más del Huáscar que el devenir de mis compatriotas solo hace 5 años atrás y de la larguísima historia de esta pequeña pero significativa caleta, ver http://www.arauco.org/GMV/proyectos/chile2010/caletatumbes.html
Bueno a Caleta Tumbes lo boletos, el lugar es pequeño, lindo, las casas de la línea costera reconstruidas totalmente, con un toque palafítico, su encerrada bahía, llena de botes y lanchas pesqueras, algunos pescadores artesanales arreglando sus redes en la playa, pintando los botes, un entorno idílico, al frente la Isla Quiriquina que sirvió de prisión y campo de concentración en algunos momentos de la historia nacional.

Decidí descansar y beber un jugo, relajarme, para que pase el tiempo, reflexionar, hablar con mi señora por teléfono la que seguía mis pasos por el GPS del celular, y ya sabía que no llegaría, a tiempo porque se había informado del cierre de las visitas al medio día en una página de internet.

A las 14 horas era el primero de la fila en la boletería, pero con horror vi la llegada de 2 buses llenos de escolares, aún así, pude recorrer el buque prácticamente solo, los profesores se demoraron más de media hora con el contingente de alumnos en llegar.




Había visitado la Réplica de la Esmeralda en Iquique a comienzos de este año, pero se me hizo difícil establecer el orden de magnitud de ambas embarcaciones enfrentadas, el Huáscar tiene una eslora de 59, 43 mts, incluyendo el bauprés, 64,81 mts. Y una manga de 10,6 mts,  y se encuentra a flote, la Esmeralda en tierra, pero simula estar a flote en su ubicación en la costanera.
La Esmeralda, a pesar que es un tema en discusión, tenía una eslora de  53,34 mts.
Siempre pensaba que el Huáscar era realmente más pequeño que la Esmeralda, a pesar que en el mar, la corbeta debía verse mucho más alta que el Monitor, dado su borda y los mástiles que tenía.
Veo la necesidad de trasladar el Huáscar a Iquique, y dejarlo al lado de la réplica de la Esmeralda, en Tierra, y comenzar con la recuperación de la Corbeta desde el fondo del mar, además, así nuestros vecinos peruanos podrían visitarlo más fácilmente, y descubrir in situ que no es un trofeo de guerra, sino un museo que recoge la historia de ambos países enfrentados, contada a través de los hombres que navegaron, combatieron y murieron en el buque, y tratada de una manera imparcial y respetuosa.
Me gustaría saber por parte de los expertos, cual es la velocidad de deterioro del casco y si su estadía a flote es posible y por cuánto tiempo más, pero lamentablemente la visita no es guiada, los marinos presentes se dedican a resguardar el navío. En Iquique hay jóvenes capacitados que hacen de guías, mejorando el rendimiento de la experiencia de la visita de la réplica de la Esmeralda.



Los dos cañones de avancarga que tenía el Huáscar se encuentran en un pequeño parque, en frente del buque, próximo a su lugar de fondeo, un poco más allá  2 cañones del Cochcrane, que también fueron recuperados en excavaciones en Valparaíso.
La torre de mando, hexagonal tenía un blindaje de 139,7 mm. ( 5,5 pulgadas) desde donde Grau comandaba las acciones, y donde finalmente perdió la vida, destrozado por una granada. Esta torre original desapareció, fue expuesta en el cerro Santa Lucía en la época y al parecer se desconoce su paradero. Hoy hay una torre de mando circular, con pequeñas troneras, desde donde se dirigía el combate, los vidrios están opacos y son poco transparentes, pero que terrible debía ser estar en esa lata de sardinas, lleno de humo y con los estruendos de los cañones y balas  tratando de ver algo a través de esos ventanucos, cuando en el mar, incluso ahora es tan importante la buena visibilidad.
Grau retiro el mástil trinquete, que estaba más a proa para operar mejor sus cañones, ahora se puso uno en su reemplazo, así como también se colocaron cañones más modernos, de retrocarga, que se usaron durante el servicio del Huáscar para la Armada Chilena, las 2 ametralladoras Gatling que se encuentran en el puente no existían en la época del combate naval de Iquique, pero eso no es lo importante, el navío, a pesar de la destrucción que sufrió en el combate de Angamos, se encuentra prácticamente intacto, y esa es la maravilla.
La visita
Cruzamos en la balsa desde el muelle al buque solo 4 visitantes, y tuve media hora para hacer mis fotos con toda tranquilidad, antes de que llegara la horda de niños inquietos a invadir la nave.
Ahí estaba yo, con mi inusual tenida de motoquero, con chaparreras de cuero y botas, a bordo del insigne monstruo de las narraciones de colegio, que espoloneo 3 veces a la frágil Esmeralda de madera, hasta llevarla a pique en la bahía de Iquique, incluso doblando con ello su espolón, haciendo que el Huáscar adquiriera una tendencia a caer hacia estribor, una desagradable herida de guerra para su comandante.
Hay entendidos que cuestionan la necesidad de este tercer espolonazo, y creen que hubo ensañamiento por parte del caballeroso comandante peruano.




Me sorprendió la solidez de su estructura, me sentí transportado a una novela de Julio Verne, así debía haber sido el Nautilus, el mítico submarino del Capitán Nemo, me impresiono el mecanismo de la torre giratoria,



el tamaño de los cañones, el ambiente dentro de la torre de artillería, las puertas blindadas de corredera
la sencilla elegancia del comedor de oficiales, las pequeñas camas, lamentablemente no tenía una huincha métrica para medir su longitud, parece que las personas eran más pequeñas hace no tan poco.



Que placer debe haber sido navegar en esa imponente maquina en un atardecer con el mar llano, y que horroroso estar en una situación de combate, no como en Iquique, donde el contrincante estaba desvalido, pero meses después en Angamos, se deben haber hecho realidad las peores pesadillas de esa tripulación donde el que estaba en desventaja, paradojalmente era el Huáscar.












Su comandante lo sabía, y solicitaba llegar al Callao para reparaciones, solicitaba las nuevas granadas explosivas, una tripulación más capacitada, pero a pesar de esto, mantuvo a la armada chilena en vilo durante meses y al gobierno chileno en serias dificultades.
Por otro lado la armada chilena también estaba llena de problemas, con barcos en mal estado, los mismos acorazados del combate de Angamos con sus tuberías semitapadas por el carbón de mala calidad, y sus carenas llenas de moluscos lo que les restaba velocidad y capacidad de maniobra.
Estos buques estuvieron a la venta, ningún país se interesó en ellos, lo que significó que al momento de la guerra, Chile contara providencialmente con ellos, y que finalmente fueron parte importante de los instrumentos para definir el destino de esa guerra.





En la rueda de timón del Huáscar hay una inscripción en la que se lee: “un leal y el hombre valeroso inspira honor y orgullo a sus paisanos. El cobarde y el traidor hace el símbolo de la deshonra para su país”, no sé de  donde se obtiene ese texto, pero debe estar ahí por alguna razón para los peruanos.
Tiene 2 salas de gobierno, una en la popa, en la cubierta principal, y otra en la segunda cubierta, debajo de la torre de mando, a pesar que en la torreta de mando, hay una tercera caña de timón, entonces serían 3 lugares donde se podía gobernar el buque, aunque siempre se habla de dos, esta es otra dude que surge de mi visita.
Todas las acomodaciones de los oficiales se encuentran en la segunda cubierta hacia la popa.










El resto de la tripulación tenía sus acomodaciones también en la segunda cubierta, en la proa, por delante de la torre de artillería, llamada torre de coles.

En el Huáscar perecieron 3 Comandantes, Arturo Prat, el 21 de mayo de 1879 al saltar al abordaje desde la Esmeralda, el Contraalmirante Peruano Miguel Grau Seminario, perece destrozado, 5 meses después en el combate de Angamos, el 8 de octubre, junto a aproximadamente ochenta personas entre oficiales y tripulantes, y otro tanto queda herido.
Finalmente otro Comandante, el Chileno, Manuel Thompson,  en las acciones del bombardeo de Arica en febrero de 1880.





El Huáscar forma parte activa de la Escuadra Chilena hasta 1897, cuando es dado de baja, pero recién se le restaura como reliquia histórica en 1934, la total restauración se realiza entre 1951 y 1952.
Finalmente en 1971 y 1972, se realiza una segunda etapa de restauración, obteniendo la Armada de Chile, el premio “ Maritime Heritage Award” por la excelente restauración, siendo el Huáscar el buque de guerra  histórico más significativo aún a flote en el mundo, sobreviviente de la era acorazada, con un  historial de combate importante, y una leyenda en la historia de Chile y Perú.
Tanto La Esmeralda, Corbeta de madera, a vela y vapor, con hélice retráctil, y chimenea telescópica para facilitar la navegación a vela, así como el monitor Huáscar, acorazado, a vapor, con hélice fija y velas,  con su torre de coles artillada y rotatoria, solo con 2 cañones y limitado en su ángulo de tiro por el mástil de trinquete, y el castillo de proa, así como por las estructuras a popa, forman parte de una época de transición en la tecnología bélica, en ese mismo momento, el acorazado Cochrane, con sus torretas laterales, su múltiples cañones y munición explosiva significaban una enorme ventaja para la escuadra Chilena por sobre el Huáscar, y explica en parte el resultado del combate de Angamos.
Estos 3 buques construidos por el mismo proveedor, Inglaterra, generan una situación que no es nueva, son las grandes potencias las que le venden a pequeños países estas tecnologías que a veces se vuelven contra ellos mismos, como es el caso de Francia hoy día, que está recibiendo la violencia en su propia capital por grupos que aprovechan el descontento, la explotación de estos poderes imperiales, que han sembrado la violencia por tantos siglos.












La guerra del pacifico, y sus no tan oscuros orígenes, pero si ignorados por nuestra población, y que tienen que ver con salvaguardar los intereses económicos de algunos pocos, me hacen entender el porqué de la desafección inicial del pueblo chileno a esta guerra, y que solo se ve motivado a participar, luego de las noticias del sacrificio de Arturo Prat en Iquique y el triunfo de Condell sobre la independencia, repletando entonces los cantones de reclutamiento, y haciendo que Chile venciera finalmente.
Son las maquinas, la tecnología, el equipamiento, de los ejércitos, lo que determina en parte los resultados, pero finalmente es la voluntad de un pueblo lo gravitante en el desenlace de estas conflagraciones, ya lo vimos en Vietnam, y quizás ahora lo veremos con estos pueblos árabes, musulmanes en contra de occidente.
Chile y Perú, su gente, sus marinos tenían una historia común, Grau había vivido en Chile, tenía familia y amigos, por otro lado, fue un marino chileno, comisionado por el Gobierno Peruano el que trajo al Huáscar desde Inglaterra hasta Valparaíso, las tripulaciones de ambos países eran cosmopolitas, los que operaban los cañones del Huáscar eran ingleses, y murieron en el combate de Angamos.
No sé si Alemanes, franceses e ingleses hayan curado completamente sus heridas después de la segunda gran guerra, aquí entre chilenos, peruanos y bolivianos, aún queda un camino que recorrer, y creo que no pasa por lo pronto por la devolución de Huáscar.
Reflexiono sobre cuál es el verdadero destino de nuestros pueblos, y claramente no está en la confrontación, pero no veo aún que las autoridades de Perú y Bolivia den vuelta la página, también esto tiene que ver como se enseña la historia en nuestros países, creo que las personas están más interesadas en el intercambio económico y cultural que en mantener estas disputas.
A algunos les interesa utilizar y fomentar este nacionalismo para mantener el poder político y el control de privilegios, falta aún para el reencuentro de nuestros pueblos después de este trauma de hace 136 años.













Serán mentes preclaras y pacificas las que logren para nuestros países la integración económica, social, cultural que Chile, Perú y Bolivia se merecen y necesitan.
Adiós Huáscar, hasta la próxima, creo que volveré algún día a visitarte, y a Caleta Tumbes a comer un rico mariscal.


1 comentario:

P.Alonso Rebolledo Arellano dijo...

Hola, consulta cual es el santo y seña que está en e timón del HUASCAR? te lo agradezco
saludos