jueves, 26 de febrero de 2015

VISITA A LA CORBETA ESMERALDA DE PRAT







En nuestro viaje al norte, que comentaré en otra entrada, tenía un objetivo preciso, además de disfrutar de las bellezas escénicas de esta parte de Chile, de su cultura, sus tradiciones, la gente, su flora y fauna, sus playas, la gastronomía, etc, 
Todo esto lo ofrece este maravilloso desierto de Atacama, el norte grande como le conocemos en Chile.
Este objetivo adicional, era conocer la réplica de la Corbeta Esmeralda, en la costanera de la Ciudad de Iquique, en la  condición  en que se encontraba el día 20 de mayo de 1879, un día antes del épico combate que la llevo a su destino final, a 40 metros de profundidad en la bahía de la ciudad, después de una lucha desigual de casi 4 horas, 3 espolonazos por parte del Monitor Huascar, y la muerte de más de la mitad de la tripulación, incluido su Comandante, y con su bandera clavada al palo de mesana, como señal a la marinería de que no habría rendición.






En estos tiempos donde los funcionarios públicos (Diputados, Senadores, Autoridades Edilicias, Comandantes en Jefe, etc.) al ser descubiertos en sus robos, desfalcos, conflictos de interés, trampas, y renuncios, no son capaces de dejar sus cargos de privilegio, la historia de Prat, contrasta con esta realidad diaria en nuestras noticias,.
La historia de este marino, Comandante de una vieja corbeta de madera, casi sin fuerza motriz, enfrentado a una condición desmedrada en lo bélico, con una capacidad de maniobra casi inexistente, y a las unidades más modernas de la Armada enemiga, El y su gente asumen su destino, con entereza, no intenta zafar, y van hasta las últimas consecuencias.

ver diferencias entre las granadas de la Esmeralda versus la del Huascar, al fondo

El hombre enfrentado a sus circunstancias, en ese momento único que se presenta en la vida de algunas personas, donde surgen las dudas, pocas veces se opta por el camino de la gloria y la dignidad.

En este sentido y en la historia reciente de nuestro país, me salta a la memoria el caso del Comandante en Jefe de la Armada chilena, el año 2010, para el terremoto y maremoto de esa madrugada de febrero, el 27 F,  donde  además de la muerte de 525 chilenos y 25 desaparecidos en la costa Chilena y en el Archipiélago de Juan Fernández, noche en que  la base de submarinos de Talcahuano y los astilleros de la Armada de Chile fueron destruidos por las olas del maremoto o tsunami como se le dice ahora, donde otra dependencia de la Armada fallo, el SHOA, cancelando la alerta de tsunami, a pesar de los llamados desde Hawai, en esta situación dramatica, el comandante en Jefe, no se presentó a su puesto de trabajo y se fue a acostar, como el mismo lo señalo después.
Consultado  por los diputados por dónde estaba la madrugada del 27 de febrero mientras los demás  Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas se reunían con Bachelet, González admitió que permaneció en su hogar, pues luego de que la alerta de maremoto se cancelara “se relajó”.
“Yo me mantuve en mi casa, tenía energía, un generador propio, entre comillas, porque al final no tuve ningún celular, ningún teléfono satelital hasta que al final a las 5:10 am. fui informado que la escuadra no había zarpado, que no había maremoto porque la alerta había sido cancelada hace cinco minutos y obviamente que me relajé un poco. Por eso cuando yo llegó a la coordinación a mí también me afecto la asesoría que afectó a lo mejor a la Presidenta  y otras personas”, reconoció González.



Esa noche aciaga, recuerdo haber visto en los videos de la ONEMI,  a la Presidenta y a la Jefa de la oficina de emergencias mascando chicle, sin resolver ni tomar las decisiones que podrían haber cambiado el destino de muchos adultos y niños.

En cambio, Prat, debe haber pensado en su mujer, en sus hijos aún pequeños, luego en su país, en sus hombres y en su obligación, con la mente fría , decidió dar combate,  y este compromiso lo llevo adelante con las conocidas consecuencias, inspirando a generaciones






He admirado a Prat desde niño. Conservo un óleo sobre madera, pintado en 1883, en Valparaíso por un artista Ingles de apellido Walton,  4 años después de la muerte de Arturo Prat.




W. H. Walton (1860–1949) se especializó en pintar retratos de marinos y era contemporáneo de otro gran artista también británico, avecindado en ese tiempo en la gran ciudad que era Valparaíso por esos años, como fue Thomas Jacques Somerscales que pintó los célebres cuadros del combate naval que todos conocemos, arriba presentados.

Somerscales 

En Iquique, al ver la Corbeta desde la vereda, ésta lucía como nueva, como recién salida de los astilleros de William Pitcher en Northfleet, Condado de Kent, en la ribera sur del Támesis en  1855, 20 millas al sur del centro de Londres.
Al recorrer con la enérgica e inspirada guía, las cubiertas, los camarotes, tocar las réplicas de los cañones, y cabrestantes,


me sentí trasportado en el tiempo, pensaba en las  decenas de niños y adolescentes que había a bordo esa mañana a cargo de subir la pólvora desde la Santabárbara, y otras funciones, casi todos ellos moririan, pensé en los otros tripulantes, que en total sumaban unos 200 hombres.
Me llamó la atención lo sobrio de la decoración, de los muebles, el color blanco de las paredes, un navío hermoso, me imaginé la vida a bordo, bueno soy amante de los barcos de madera, pero esta replica supero ampliamente mis expectativas.















La idea de construir una réplica de la esmeralda es de la época de 1970, fue el entonces Edecán Naval, Capitán de Navío Arturo Araya Peeters, quién por primera vez planteó al entonces  Presidente de la República,  Salvador Allende Gossens, la idea de hacer una réplica de la Corbeta, el Presidente la acogió de inmediato según consta en los documentos oficiales.
Traigo a colación al ex Presidente Allende quien se relaciona con la Historia de la Réplica de la Esmeralda, y que tiene una muerte digna en sus circunstancias, no accede a la rendición y decide quitarse la vida, salir muerto de la moneda, ante la ausencia de un pueblo que permanece inmóvil ante los hechos que sobrevienen, habiendo prometido lealtad en días anteriores.
Allende es leal a una tradición Republicana, de no abandonar su cargo ante la arremetida implacable de las Fuerzas Armadas por aire y tierra.

El edecán por su parte es asesinado meses antes, en la salida de su casa por miembros de un grupo extremista, que luego son indultados por el gobierno de facto por "servicios a la Patria".

En julio de 1973 militantes de Patria y Libertad asesinan al Edecán Naval del Presidente Salvador Allende, comandante Arturo Araya Peeters. Este sufrió un disparo de un francotirador frente a su domicilio

La réplica es de gran calidad, producto de un arduo trabajo de investigación, de cerca de 20 años, que como dicen sus autores, debe continuar.








Al final del recorrido, en la cubierta de la toldilla, la guía, con voz potente, ante el grupo de personas que la acompañábamos, recita la famosa arenga de Prat a su tripulación provocando la emoción de todos nosotros, 
Muchachos!!
La Contienda es desigual...Pero como sabéis, nuestro Pabellón nunca ha sido arriado ante el enemigo, y espero que no sea esta la ocasión de hacerlo.
Mientras yo viva, os aseguro que esa bandera flameará en su lugar; y si yo muero,
mis oficiales sabrán cumplir con su deber...
VIVA CHILE!!!!

luego algunas preguntas de un joven boliviano, que seguramente no conocía la historia como nos ha sido relatada a nosotros.
Me pregunto como es recibido el sacrificio y ejemplo de Prat y sus hombres, hoy en día por nuestros jóvenes, al parecer es algo que les parece incomprensible, que no va con los tiempos modernos.

Por mi parte sueño que algún día próximo se reflote la corbeta, aún es tiempo,  y en un museo junto a la réplica comience su lento proceso de restauración, y sus partes y reliquias distribuidas en museos y colecciones privadas retornen a su sitio original, así como lo hicieron los suecos con el WASA,  su barco insignia.
Este se hundió el domingo 10 de agosto de 1628, en el puerto de Estocolmo y fue rescatado el  24 de abril  de 1961, 333 años después,  y luego, progresiva y minuciosamente reconstruido.
El gran costo de esta empresa se ha visto recuperado con creces por todos estos años de continuas visitas de turistas de todo el mundo y además está el solo hecho valorable de recuperar la memoria y el patrimonio para nuevas generaciones.



Ellos tendrían mucho que enseñarnos en esta labor, la que he tenido la suerte de presenciar en 2 oportunidades, causando mi admiración y respeto, por el tamaño y belleza del barco y por la fina labor de restauración.
Me voy agradecido del puerto de Iquique y las personas que hicieron posible este maravillosos museo vivo, al lado del mar.