lunes, 29 de diciembre de 2014

ESPERANDO AL CURANTO


 (Curanto en hoyo, música Chilota y actividades en el muelle de las papas)

Partimos a la 10:30 am, luego de esperar la llegada de nuestros últimos invitados. Estábamos casi todos los que trabajamos en el centro médico, y sus familias, es decir unas 60 personas, entre adultos y niños.
Mientras esperábamos el zarpe, pude observar la actividad habitual de este muelle o rampa, conocida localmente como "el muelle de las papas".
Había varias lanchas de recorrido que estaban atracadas desde antes que  nosotros llegáramos, una llena de sacos de papas nuevas, otra con decenas de ovejas sueltas que corrían asustadas por la cubierta.



Llegaban vecinos de la ciudad de Castro, y en sus camionetas o caminando se llevaban una a una estas ovejas, las que se resistían a bajar de la lancha y subir la rampa, como adivinando su inmediato futuro navideño o de fin de año.
Otros se llevaban su saco de papas, y en cosa de una hora, prácticamente desapareció toda esta carga venida de las Islas del archipiélago.

El equipo del Catamarán turístico “Mar y Magia”, con su tripulación, primero nos llevó a navegar frente a los palafitos de Pedro Montt, al norte del muelle del que nos embarcamos.
Estos palafitos, y los de Gamboa, al sur de la ciudad, han tenido un desarrollo explosivo, transformándose en hoteles, cafés, galerías de arte, casas de vacaciones de gente de Santiago, etc.





La verdad es que no se ha aplicado ninguna normativa urbanística, de hecho no la hay, y tampoco se ha solucionado el marco legal sobre la propiedad o concesión de estas áreas de costa Chilena, y cada propietario hace +/- lo que quiere.
Todo este proceso de cambio respecto de las antiguas construcciones, con la salida de sus propietarios originales, y llegada de inversionistas,  tiene detractores y personas que apoyan y ven con más naturalidad este proceso. Mucha gente que llevaba años viviendo en estas construcciones han visto una oportunidad, en vender su palafito, en cifras que no hubieran imaginado hace 10 años atrás, e iniciar una nueva vida en “tierra firme”, otros aún se aferran a su tradicional forma de vida, cuidan y mejoran sus casas palafíticas, las reinventan como alojamientos, sumándose al boom del turismo, y conviviendo con esta nueva realidad y los nuevos vecinos.

El tiempo estaba muy cambiante, salía el sol, llovía intensamente y a los pocos minutos, un día primaveral nuevamente, y así estuvo todo el día.


Navegamos por el fiordo de Castro, hasta el canal Lemuy, y luego de 1 hora, fondeamos en el poblado de Puqueldón, donde desembarcamos en botes.
Fue el primer grupo el más damnificado, porque justamente en ese momento se desató un temporal de lluvia y viento, y en pocos minutos quedamos empapados hasta los calcetines.

Ya en uno de los buses pequeños que nos esperaban, comenzamos a secarnos y recuperar un poco la dignidad, así es Chiloé.
Tan rápido como llegó, el mal tiempo se fué, y los 2 o 3 grupos restantes por desembarcar, corrieron mejor suerte.
En bus recorrimos por unos 20 minutos los sinuosos caminos de la Isla Lemuy, adornados por paisajes hacia el oriente y hacia el poniente, que corresponden a los redondeados y verdes montecitos de Chiloé, con sus valles, entradas de mar, canales, islas aledañas,  vistas de la imponente cordillera de los Andes con sus icónicos volcanes como el Hornopirén , Michimavida, Corcovado, y con sus cambiantes colores del cielo y nubes, que además dan tonalidades y profundidades distintas a lo que uno está mirando.
Llegamos al lugar donde pasaríamos la tarde, un predio familiar que se ha adaptado al turismo rural, ofreciendo, además de los paisajes, paseos por el bosque, senderismo, visita a la granja de animales, la gastronomía típica,  canopy y arborismo, todo atendido por sus propios dueños, chilotes verdaderos, gentiles y amables.


El tiempo mejoró, salió nuevamente el sol, y pudimos disfrutar de los últimos minutos de cocción del curanto y el momento de abrirlo o destaparlo, para extraer los alimentos.
Hacía tiempo que no estaba en un curanto en hoyo, una comida tradicional de la cual hay vestigios arqueológicos milenarios en Chiloé, que datan entre 6.000 a 10.000 años ( sitio arqueológico Puente Quilo en la costa norte de Chiloé, al oeste de Ancud ) y que consiste básicamente en la cocción de alimentos con piedras calientes, en un hoyo en la tierra o playa de 1 metro de profundidad y 1 de diámetro, cubierto de hojas de nalcas, y eventualmente champas de pasto, el alimento consistente en mariscos ( choros, picorocos, tacas o almejas, navajuelas), carne de cerdo ahumada, carne de cordero, de pollo y cecinas.
Al fondo, las piedras recalentadas con una fogata de palos, los que después se retiran, luego los mariscos, y en capas sucesivas la carne, los milcaos y finalmente, en el último nivel los chapaleles, los más frágiles de todos.





Al igual que los pueblos originarios, todos nos fuimos acercando al humeante volcán del que provenían los más deliciosos aromas, esto se llama "esperando el curanto".
Encantados y alegres aspirando este vapor que emerge, que no es humo, es vapor de agua , de manera que no provoca irritación de los ojos ni problemas para respirar; es un vapor aromático en que se entremezclan los olores de tan variada cantidad de ingredientes todos cocinados al unisono por la evaporación de los  jugos de los mariscos y las carnes, que se filtran hasta las piedras calientes, aportando entonces mezclas de sabores en los alimentos, cocinados de la forma más sana.

Y de repente una señora se agacha y comienza a retirar las hojas de nalca y aparecen primero los chapaleles que se retiran con cuidado, confirma la adecuada cocción de los otros alimentos, luego vienen los milcaos, las longanizas, después en capas más inferiores aparecen las carnes de todo tipo, y finalmente, los mariscos de tamaños que hacía tiempo no veía.
Los dueños de casa nos ofrecen vino blanco y Chicha de manzana de un año de envejecida.






No se puede estar más alegre y feliz con este maravilloso espectáculo culinario.
A las mesas y empiezan a llegar los platos conteniendo los distintos productos, además de las deliciosas papas nuevas hervidas, los jugos gástricos hace rato que están preparados para el festín, y hay para repetirse toda las veces que quieras.




Al poco rato comienza la música, un grupo de vecinos invitados que tienen un organizado grupo de músicos, cantores y bailarines, nos entretienen con temas de su propia composición que exaltan las tradiciones y paisajes de su querida isla de Lemuy, y otros temas tradicionales de Chiloé, 
incluso salgo a bailar feliz de este encuentro con las auténticas tradiciones chilotas (todo lo que les cuento, no es una recreación, es el auténtico corazón de Chiloé entregado con alegría por sus habitantes).



Chiloé es un lugar único, la cultura tradicional está viva en su gente, creo que deben quedar pocos lugares en el mundo así.
Un amigo que llegó de Europa hace unos meses y que estaba encantado con esto me decía que en España ya no quedaban campesinos y que una cosa así, es hoy imposible de presenciar, y que además no existen mariscos de este sabor y tamaño.



Paseamos después por los bosques, los niños se divierten con el canopy y entre los árboles, yo disfruto el paisaje y nos preparamos para volver a Puqueldón, embarcar y retornar a Castro.


viernes, 26 de diciembre de 2014

CONSTRUCCIÓN DE EMBARCACIONES EN CHILOE V (AVANCES EN LA DALMACIA III)



Ha pasado mucho desde que escribí la última entrada, debo decir que es ardua la labor, y el poco tiempo que me queda disponible, lo uso para avanzar y pensar en algunos detalles que dependen únicamente de mi.




Es verdad que David y  su hermano Jorge, son bastante autónomos y de repente, recibo una llamada telefónica para una decisión, un presupuesto, etc.

Por ejemplo, sobre la hélice de bronce a adquirir, evaluamos las alternativas, adquirir una bastante cercana a nuestras necesidades según el cálculo por la potencia del motor,  eslora, y tipo de casco, o comprar otra en Puerto Montt, mandarla a fabricar a Valdivia, o incluso a México.

Opté finalmente por una hélice de bronce de 4 palas, muy parecida a lo calculado para mi embarcación.
 

Puede que no sea la óptima en un 100 %, pero se acerca en un 90 % a mis necesidades,  en todo caso en el futuro, re- evaluaremos su desempeño, el problema es que no son baratas.

Para el diseño del puente de mando, compre los instrumentos en Concepción y Santiago, es decir, compás magnético, radar, GPS, ecosonda, radio VHF, radio HF, equipo de música, instrumentos de control del motor y relojes varios.

Con los equipos en mano con Sofía, fabricamos primero una maqueta en cartón de como seria el tablero de instrumentos, escala 1:1.

Una vez que el maestro carpintero la fabrico, hubo algunas correcciones y realizamos moldes de las perforaciones a realizar sobre la madera de ciruelillo.


 

Para el traslado del motor, el que había permanecido hasta ahora en el mismo lugar que lo puso el camión en febrero, la lancha debió realizar su primera navegación sin motor, siendo sacada de su dique a remolque,  hasta una playa cercana, donde desde una orilla elevada, un camión con pluma, deposito la carga en la cubierta de popa.



 

Ahí permaneció un par de meses hasta que el maestro Faundez, soldó el complejo sistema de calzos y amarres a las cuadernas y palmajares para el descenso del motor, a la altura e inclinación precisa para que se produzca el calce perfecto con el eje de la hélice y la prensa.

Aquí vemos el momento en que el motor de 2 toneladas, desciende por la escotilla con el uso de un tecle, y un arco de fierro que también hubo que reforzar.


 

Previamente se bajaron los 2 estanques de petróleo, o diesel o gas oil, de 2.000 litros cada uno.

 










En el tema eléctrico, se han pasado casi todos los cables para la red de 12 volt, y la  de 220 volt.

Se han colocado gran cantidad de focos, todos LED, que significan un importante ahorro de energía.

Han ingresado los estanques de agua dulce a la proa, que en total entregaran unos 3.000 lts, y servirán además de lastre para la proa, para compensar en parte el gran peso en la popa.


 

 

Se han pulido los pasillos de la cubierta, la cubierta de proa y el castillo de proa.

La carpintería interior continúa, Cesar a su velocidad, fabrica las ventanas de los camarotes, las preciosas puertas tablereadas de ciruelillo con ventanilla, están colocadas y se ven preciosas






 

Espero que lleguen de USA, los baños y los winches de proa y popa, con su cadena.

Comenzó el trabajo del fierro, se han fabricado y colocado los 2 alerones estabilizadores laterales, pero aún falta mucho.