martes, 1 de noviembre de 2011

Primera Trucha de la temporada

Sin habérmelo propuesto mucho, así como que  no quiere la cosa, aprovechando el fin de semana largo, decidí vencer la inercia, subir el bote de goma al carro de arrastre, el motor de 4 Hp, verificar que la mezcla de bencina de casi un año o más, aún este en buenas condiciones, verificar que no hubiera agua, ni en el vasito de la trampa de agua ni en el estanque del motor, verificar que este tuviera arranque, hacerlo funcionar por unos minutos.
Luego, desempolvar  las moscas, la caña a usar, las líneas el carrete, el tippet, el wader, etc.
Esta mañana se veía plácida, como un tranquilo día de verano, ni una sola nube en el cielo, sin embargo, ya en el lago, soplaba un intenso viento del weste, que provocaba grandes olas en la playa, es así, que el pequeño motor logró llevarnos durante esas 2 millas a la boca del río. No sin algunas dificultad.
La entrada se nos paso de largo, hacía años que no iba, pero ahí estaba, entre troncos centenarios, semisumergidos, amenazantes, algunos aún en pie, la pequeña barra del río, nos adentramos en otro mundo, el mundo del rio.

Este es un efluente, el río por donde se drena el lago, lo habitual para mí, es iniciar la pesca desde el mar hacia arriba, sobre todo en creciente, cuando la marea entra hacia el rio, esto te permite acceder con el bote, y te da tiempo de salir cuando retornas a la embarcación.
Aquí me siento haciendo el camino a la inversa, desde el lago hacia abajo.
El río serpentea sobre si mismo, de manera que al primer recodo, desaparece el viento que sopla incesante en el lago.
Junto a un tronco, amarramos el bote y comenzamos con el ritual ansioso de armar la caña, escoger la mosca adecuada, e intentar el primer lance, para remojar la línea, la mosca, y que la línea de pesca, fluya con más suavidad a través de los pasahilos de descarga de la caña.
Oh ¡!! sorpresa, ha picado a la primera, y engancho una pequeña trucha marrón (Salmo trutta), muy luchadora, al primer intento, la que es liberada rápidamente, sana y salva, con mínima manipulación, su mordida fue limpia, y el enganche en la mandíbula inferior,  así que no sufre daño.
Este primer pique es fundamental, porque me quita la ansiedad, tranquiliza mis instintos, hay truchas en el río, la mosca es la adecuada, a pesar del intenso sol, y la mala hora para salir a pescar, hay posibilidades.
La trucha marrón, es foránea, no hay truchas nativas en Chile, aparentemente la perca o perca trucha sería el único pez de agua dulce natural de nuestro país, pero actualmente, la trucha marrón es, aunque falsamente, una trucha que consideramos autóctona, y que está presente en algunos ríos, y que considero más valiosa de pescar que una trucha arco –iris (Oncorhynchus mykiss), profusamente introducida en lagos y ríos por la salmonicultura.

Seguimos el descenso del río, este no se puede vadear, sus bordes están llenos de vegetación, de manera que el bote es la única alternativa para recorrerlo, escucho el canto del chucao (Scelorchilus rubecula rubecula), y a mi derecha, lo que nuevamente es señal de buena fortuna.
El bote está haciendo agua rápidamente, las latas de cerveza que han servido para refrescarnos, flotan por todos lados, luego habrá tiempo de sacar el agua, para poder pasar el oleaje del lago.
Nuevamente un pique, este es diferente, lo siento en la caña, no debe ser tan pequeña, trato de calmarme, no debo apresurarme o la perderé, debo trabajarla un poco más, para que se canse, de repente le veo el lomo, si, es una magnífica trucha fario, de unos 2 ½  kilos. Con mi pequeña red de San Martín de los Andes, hecha a mano, la recupero, la fotografía de rigor y al agua, estoy pagado, no podría ser mejor el inicio de esta temporada.

Comento con mi colega, que maravilla es Chiloé, a escasos minutos de mi casa, toda esta aventura, lamentablemente el trabajo te va dejando cada vez menos tiempo para esto, que fue una de las razones principales para venir a la provincia a hacer mi vida.


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