lunes, 15 de agosto de 2011

Los animales sueñan


Hobson (2000) describe de la siguiente forma lo que es un sueño: “La actividad mental que ocurre en el sueño se caracteriza por una imaginación sensomotora vivida que se experimenta como si fuera la realidad despierta, a pesar de características cognitivas como la imposibilidad del tiempo, del lugar, de las personas y de las acciones; emociones, especialmente el miedo, el regocijo, y la ira, predominan sobre la tristeza, la vergüenza y la culpabilidad y a veces alcanzan una fuerza suficiente para despertar al durmiente; la memoria, incluso de los muy vívidos, es tenue y tiende a desvanecerse rápidamente después de despertarse a no ser que se tomen medidas especiales para retenerlo”
Cuál es la importancia de los sueños en el funcionamiento de nuestro cerebro, no lo sé exactamente, pero al parecer uno puede enfrentar el tema desde una perspectiva claramente funcional, fisiológica, o desde una visión más holística.
He escuchado que en el proceso del sueño, y específicamente en el sueño en la fase REM ( rapid eye movement), tendría por objeto una especie de reset o restauración de nuestro cerebro, una especie de reparación, siendo necesario para el normal funcionamiento del SNC. También se ha elucubrado, que tendría una función en consolidar nuestra memoria.
Siendo una función fisiológica, como la excreción renal, o la actividad miocárdica, no veo por qué no podría estar presente en animales con cerebros un poco más desarrollados que tendrían que poseer esta función básica.
Se dice que los fetos humanos, también tienen movimientos oculares rápidos, claramente observables en la ultrasonografía,  pero, que podrían soñar los fetos, no tienen recuerdos, o es simplemente esta función reparativa de sistema nervioso central (SNC), que esta en operación en esos momentos.
Visto desde una perspectiva más freudiana, tendría que ver con la posibilidad de conectarnos con nuestro subconsciente, con nuestros deseos reprimidos,  dándonos luces o señales sobre conflictos, aún no visualizados.
En mi caso personal, se que sueño pero en general, no los recuerdo, en mi familia hay una gran soñadora, además que obtiene información a veces premonitoria,  ¡que envidia!!
Anoche observaba a nuestra gata dormir, dicen que los gatos ocupan el 70 % de su vida en dormir, y claramente pude observar los movimientos de sus ojos bajo los parpados, quejidos y ruidos guturales, y a veces pequeños movimientos de sus patas.


Indudablemente soñaba, la pregunta es que soñaba, por lo pronto no lo podemos saber, sin embargo, algún día, algún científico conectará unos cables en el cerebro de los animales y después de las personas y podrá visualizar en una pantalla imágenes de estos sueños.
Pienso que en el caso de esta gata, probablemente sueña con pájaros en los arboles, puesto que esto desencadena en ella reacciones muy primitivas, como los soniditos de sus sueños.
Al ver un ave en el jardín o en los arboles que nos rodean, emite unos ruiditos pequeños, y se le mueve la mandíbula inferior como en tiritones, basta escucharla y sabemos que está al acecho de un ave, siempre desde la comodidad de una ventana, sin que exista la posibilidad de que salga y lleve a cabo la cacería.
Esto lo he observado en otros gatos que hemos tenido a lo largo de la vida.

Por otro lado, desde mi perspectiva, el hecho de que los animales sueñen, les confiere un carácter de “humanidad”.  Los perros al parecer también sueñan, pero ellos, además tienen una expresividad facial mucho mayor y compleja que los gatos.
En los perros, he podido observar, a través de sus miradas, el movimiento de sus cejas y orejas, expresiones de alegría, sumisión, miedo.


Pero al final, a donde va esta breve reflexión, simplemente a maravillarnos de la complejidad de estos seres que nos acompañan, y que nos permiten estar mucho más cerca de la naturaleza, la que llega a nuestras propias casas a través de ellos.


LA MISMA HUMANA EN LAS DOS FOTOS, EN LA SUPERIOR CON ROCKY, EN LA INFERIOR CON KAOMA

1 comentario:

olo dijo...

Como bien pones de manifiesto, el soñar puede que implique por lo menos dos actividades bien distintas: reseteo de las memorias cerebrales y ocasión para lo subconsciente de expresarse sin el ruido de fondo de lo consciente. También tengo gatos y perros y observo lo mismo que tú. El hecho de que los gatos pasen una fracción importante de su vida durmiendo y soñando apoya la hipótesis de que hay en el soñar algo más que un reseteo utilitario de memorias. Yo me apunto a la opinión de que en el soñar se nos abre una ventana a eso subconsciente que en buena parte somos (lo instintivo, lo hipotalámico, todo eso). Soñar es fantástico, porque lo virtual onírico es casi siempre más intenso (más bello, más horrible, más placentero o angustioso o enigmático) que lo real. Quizá sea por esto por lo que a uno le cuesta acordarse de lo que ha soñado. Lo consciente, sintiéndose protector de ti, lo borra o lo esconde (lo reprime) en cuanto te despiertas, y eso es tanto más así cuanto más lejos se te va quedando la niñez. Al menos en mi caso.