domingo, 18 de marzo de 2018

NAVEGACIÓN POR EL ARCHIPIÉLAGO DE LOS CHONOS

Navegar por los canales del archipiélago de los Chonos, constituídos por más de mil islas, es un desafío y una aventura.

Amanece en el Golfo Corcovado.

           Para los vivientes de  Chiloé, navegar en una embarcación pequeña hacia la frontera sur, que representa el Golfo de Corcovado, es siempre un tema de preocupación, pues atravesarlo es acercarse un poco al Océano, el que se introduce por la Boca del Guafo, aumentando la fuerza de las olas al estrecharse y comprimirse entre Chiloé y las Guaitecas, además de mezclarse con las características propias del Mar Interior, es decir, corrientes, bajos, rocas semisumergidas y una geografía endemoniada, constituyéndose en la combinación perfecta  para las tragedias.
Aún está presente en mis recuerdos el reciente naufragio de la Lancha Rosita V, ocurrido el 16 de marzo de 2011, en cercanías del Islote Locos, próximo a Melinka, en el ingreso al Canal de Moraleda, y el posterior rescate de los sobrevivientes y de algunos que no lo lograron, justo hacia donde nos dirigíamos.
También en el Golfo Corcovado naufragó la Barcaza Punta Bruja en noviembre de 2006, ahí se perdió junto a una docena de tripulantes, el padre de una secretaria muy querida que trabajaba conmigo, Don Luis Grünewald Agüero. A ella le atendí un parto, después de esta tragedia.
O el reciente hundimiento del Buque Doña Mariana el 10 de Junio de 2015, como señala el parte noticioso: “Alrededor de las 13:40 horas, el buque "Doña Mariana" avisó que se estaba hundiendo a 4 millas al norweste del Islote Queitao, entre la Boca del Guafo y el Golfo Corcovado, en el límite de las regiones de Los Lagos y Aysén.”
Recientemente, en enero de 2018 ocurrió el naufragio de la Lancha Libertad 2 en Cahuelmo con la lamentable pérdida de 2 turistas, mismo lugar donde, hacía poco, yo había navegado con un grupo de amigos de universidad.

Así y todo, teniendo presente lo anterior, zarpamos a fines de Febrero con nuestra pequeña tripulación, con destino a las bellezas de la Patagonia Chilena.

Las palabras Archipiélago de Los Chonos, Melinka, Aysen, Canal de Moraleda, Isla Melchoy, Puerto Ballena, y una infinita toponimia,  resuenan en mi mente como sinónimo de aventura, naturaleza prístina, desconocida, y ahí vamos.

Zarpamos tarde desde la Isla Quehui, donde habíamos recalado la tarde del día anterior, pues quería esperar mejores condiciones, navegamos con rumbo general sur, y al dejar el extremo mas austral de la Isla Lemuy, y contra todo lo esperado, fue este tramo, entre Lemuy y Quellón, es decir la cabecera norte del Golfo,  la que nos ofreció la navegación más difícil de toda la travesía. Restos del temporal de viento norte de la noche anterior provocaron olas que persistían hasta el día siguiente regalándonos en la víspera, una navegación trabajosa hasta que recalamos en la quietud de la bahía del puerto de Queilen, ya entrada la tarde.


Atardecer en Queilen
Fue una tranquila noche, con los preparativos para cruzar el Golfo Corcovado a la mañana siguiente, los que consistían en afirmar todo lo que se podría caer al suelo o rodar por la cubierta y caer al mar, como ya me había ocurrido años atrás cuando perdí algunos preciados cabos de amarre y fondeo,  ubicar y clasificar las cartas náuticas de nuestra siguiente derrota, las del entorno de Melinka y puertos alternativos, en el puente de mando y, a dormir.

El amanecer fue espléndido, yo estaba despierto desde muy temprano, esperando buena visibilidad para salir del congestionado puerto de Queilen. Empezaban a zarpar las pequeñas goletas pesqueras para sus labores, señal de que las cosas podrían ir bien para nosotros.
Isla Tranqui a la izquierda, al fondo el Volcán Corocovado
Dejamos Quellón y el Corcovado se veía óptimo, con buena visibilidad, un poco frío y una suave lluvia, olas de mar de fondo, cuando a lo lejos........ ¡¡¡ ballenas !!!, las que nos reglaron una gran alegría; eran dos, se dirigían hacia la península Melimoyu, alejándose progresivamente de nuestro curso,  luego el clima empezó a mejorar aún más y en unas 4 horas, aparece Melinka, donde ya teníamos un día de sol de verano.



Almorzamos en la localidad de Melinka, que esta en el extremo este de la Isla Ascención.
Melinka, nombre ruso de la capital de la comuna de las Guaitecas, cosas raras de Chile, o no tan rara si se conoce la historia de la localidad.





Dalmacia III fondeada a la gira en bahía de Puerto Melinka

Luego de almorzar en una fuente de soda, comprar un escobillón y otros artículos que se nos habían olvidado, zarpamos hacia el sur. 
Nos dirigimos a pernoctar al sur, en un pequeño recodo en la costa oriente de la isla Verdugo.
Me levanté en la noche a revisar el fondeo y la profundidad, había un cielo estrellado precioso, como lo recordaba de mis veraneos en la cuarta región, cuando acampábamos durante 1 mes completo en la playa grande de Tongoy, en el Km 5 y donde fundábamos cada año, junto a entrañables amigos,  la República Independiente de Tongoy.

De pronto, escucho un rugido espantoso que resonó por todo el canal, como un león africano, se me crisparon los nervios, acto seguido siento la respiración pausada de un gran lobo de mar, sumergiéndose y emergiendo alternadamente. Este rugido, me transportó a épocas pretéritas, sensación de mundo salvaje y primitivo. Nosotros con toda nuestra tecnología, en la comodidad y aparente seguridad y protección de nuestra embarcación, pero no era suficiente, me sentí como un pequeño punto en la inmensidad de la noche y esa geografía salvaje.




Sofía en Isla Verdugo


A la mañana siguiente cruzamos el Canal de Moraleda, navegación de más de 1 hora. Esta gran carretera o espina dorsal que separa el archipiélago de las Guaitecas del mundo más hacia el continente, y que recorre por cientos de millas en dirección norte – sur la provincia de Aysén, desde el Golfo  Corcovado hasta la Península de Taitao.



  
Amanece en Isla Verdugo


Canal de Moraleda

Mi objetivo inmediato, Puerto Gala,en el borde oriental del Canal de Moraleda.
Ya había estado ahí años atrás, me impactó en esa época este precario poblado colgando del  islote Toto y una isletilla adyacente, ambas unidas por un pequeño puente, con pasarelas, para comunicar las casitas unas con otras.
Este asentamiento de pescadores de la merluza austral que luego se exportaría a España, era un lugar que me recordó en aquel entonces las películas del lejano oeste, en su versión marina, se tranzaban grandes sumas de dinero desde las lanchas que compraban a los pescadores artesanales, 6 millones de pesos por pescador. Una sola prostituta en el poblado para todos esos hombres, por la radio se escuchó que una embarcación había disparado a otra y que la Armada de Chile, la buscaba y solicitaba información por el canal VHF 16. Oí por primera vez las historias del Padre Ronchi, sacerdote que prestaba sus servicios religiosos a la comunidad.
Muelle Puerto Gala

Sin embargo, para mí fue un lugar maravilloso.

Es un lugar increíble, único y hermoso, y en una situación geográfica inesperada, de la nada, y en la nada, emerge este poblado.

Amigables perros de Gala

Ahora está más organizado, las viviendas son formales, tiene su Alcalde de Mar, un estupendo muelle construido por Obras Portuarias, plaza, iluminación pública, iglesia, refugio de tsunamis construido por profesionales de la Universidad de ValparaÍso (reconocimos inmediatamente el Ritoque Style de su obra).





Refugio Anti Tsunami, en la parte alta del Islote Toto


El alcalde de Mar, Don David Mario, nos ofreció una deliciosa carbonada y ensalada de tomates en la cocina de su casa, mientras él cocinaba, sonaba aquí, en el lugar donde seguramente se hace la vida cotidiana como suele ser en el sur de Chile, la radio marina VHF en el canal 16.

En el living un grupo de niños veía en la TV, la reciente película de Disney "COCO".
Pasarela que une Islote Toto con Isletilla
Pasarelas









 Plaza de Puerto Gala, Mural que muestra, creo yo, al Padre Ronchi en primer plano.
Puerto Gala desde el Refugio anti tsunami


Recorrimos las pasarelas, el refugio, la plaza y zarpamos al canal Puyuhuapi, destino las termas de Puyuhuapi, o Puyuhuapi Lodge.

Navegamos por el maravilloso canal Yacaf hacia canal Puyuhuapi, destino Bahía Dorita.


El Canal Yacaf esta regado de islotes, cascadas, y esta vegetación impresionante, donde los arboles no permiten que exista ni un centímetro cuadrado desnudo y la vegetación llega hasta el borde del mar.


Parque Nacional Queulat
Luego, el amplio canal Puyuhuapi, donde estamos más cerca de la Cordillera de los Andes y tenemos vistas extraordinarias del Volcán Melimoyu y del parque nacional Queulat.

Cumbre del volcán Melimoyu que domina  al sur del Corcovado



Finalmente, bahía Dorita, y a la llegada pudimos ver el espléndido complejo del hotel Termas de Puyuhuapi.



Desde una piscina termal exterior a 40 grados celcius, disfrutamos de la vista a la bahia. Este fue el merecido descanso para los navegantes.
Eramos los únicos pasajeros que llegamos en ese momento por nuestros propios medios: "ah, ustedes son los del yate" nos decían los funcionarios del hotel.

Sofía, eterna bordadora


Fondeamos en una boya habilitada y en el semirígido nos dirigimos hasta el hotel para darnos unos reconfortantes masajes en el spa, baños termales en las piscinas exteriores, pozones y piscina interior, una excelente cena en el restaurant y finalmente, a dormir y recuperar fuerzas en nuestra casa flotante.
Esa noche descansamos de verdad. A la mañana siguiente, nuevamente a las piscinas termales y nos despedimos de la simpática administradora Karina Karcher.

Durante la tarde volvimos al canal Puyuhuapi con destino a la Isla Manuel, en búsqueda de una escondida y pequeña bahía protegida de vientos de los cuatro cuadrantes llamada caleta Manuel donde pasamos la noche y yo me dí un tiempo para salir a pescar.


Amanece en Caleta Manuel


Amanecio muy nublado, con escasa visibilidad, 1 milla a lo sumo, y viento norte. Navegamos entre las islas hasta que después del medio día cruzamos el Canal Moraleda. Nuevamente el mar estaba picado, las condiciones del golfo se traspasan facilmente al canal por lo ancho de su boca, pero posteriormente,  nuevamente calmo bajo la protección del laberinto del archipiélago de las Guaitecas.
Pasamos por el lado de Melinka comunicando a la Armada de Chile, nuestro destino inmediato y posible ruta de navegación.
Fondeamos en Bahia Puquitín, cuyo estrecho acceso, que da al norte, mira directamente a la boca del Guafo, es muy protegida, y permite reconocer el estado del Golfo y ver si están las condiciones para emprender el cruce hacia Chiloé.

Fondeamos cerca de un pequeño yate de una pareja de europeos, ellos debieron cruzar el Atlántico, el Estrecho de Magallanes y el Golfo de Penas para estar aquí, los salude con el respeto que se merecen.

Después de dejar todo listo y preparado para la cena, salimos a explorar, con la intención de visitar la única evidencia humana en el lugar, la pequeña animita de Agustín Mañao.
En una ladera, a metros del borde de la costa, se encuentra la animita, es una pequeña y estrecha casita con 2 bancas enfrentadas.




Entramos por la estrecha puerta y adentro decenas de paquetes de velas nuevas, regalos, cuadros réplicas de lanchas enmohecidas, ropa, gorros y decenas de cuadernos, unos sobre los otros, cuadernos donde los navegantes escriben sus peticiones al alma o espíritu del niño que murió.
Nosotros también escribimos en el último cuaderno, con el estilo literario de los otros navegantes, fundamentalmente pescadores artesanales.

“Animita de Agustín Mañao, ayúdanos a regresar con bien a nuestra casa en Castro, que mañana el cruce del Corcovado sea bueno para nosotros, protege a Lucas Mateo, Petar, Antonia y Max, así como a sus abuelos y tías, cuida también a Lucas José ( Q.E.P.D)."

Tripulación de Dalmacia III
Miroslav
Sofía
Y Lucas Mateo

Bahía Puquitín 25 de febrero de 2018.

A la mañana siguiente me levanté como siempre a las 6 AM, antes del amanecer, mientras la tripulación aún dormía. Mire la boca de la bahía, y el Corcovado estaba calmo,
solamente el esperable mar de fondo que nos meció plácidamente durante toda la jornada. 
Islote Queitao en el Golfo Corcovado 
Cruzamos sin novedades, disfrutando de los maravillosos paisajes de esta Patagonia indomable. Lobos de mar, delfines australes, y aves acompañaron nuestra travesia que tenía por destino, el Estero Compu.










Iglesia de compu


Ya fondeados en compu, después de 8 horas de navegación, frente a la hermosa casa de unos amigos quienes nos esperaban con un rico almuerzo y vino de bienvenida

Descansando después de almuerzo en Compu



Y al día siguiente zarpamos con un gran contingente de polizontes que no se quisieron perder las 5 horas de navegación y el almuerzo que nos esperaba en mi casa, cazuela de gallina chilota, preparada por las expertas manos de la Sra. Carmen; fue el más perfecto día de navegación que podríamos haber deseado, llegamos a nuestra casa donde nuestros perros, metidos en el agua, aullaban felices por nuestro retorno.


Gracias animita Agustin Mañao por favores concedidos.